
La cirugía estética es una rama de la medicina que se ocupa de la corrección quirúrgica de procesos congénitos, adquiridos o simplemente involutivos, producidos por el propio proceso de envejecimiento. Utiliza técnicas como el transplante y la movilización de los tejidos, y la colocación de implantes de material inerte para conseguir la reparación o reposición de estructuras superficiales que afectan a la forma y función corporal. Antes de someternos a una intervención de cirugía plástica, debemos aclarar ciertas dudas que, por excesiva prudencia o por temor, frecuentemente se nos quedan sin resolver y pueden crearnos inseguridad o falta de confianza, condicionantes poco recomendables a la hora de tomar una decisión de estas características.
El primer acercamiento a la cirugía y al cirujano suele ser a través de experiencias de amigos o familiares que se han sometido a una operación o tratamiento similares. También puede darse por medio de otros médicos, ya sean el de cabecera, el ginecólogo u otros especialistas a quienes poder solicitar referencias. Asimismo, centros médicos de prestigio pueden ofrecer un listado de sus profesionales en cirugía plástica. De igual modo, asociaciones profesionales pueden informarle si un profesional está o no capacitado.
Este es el paso más importante en todo el proceso, pues es en este momento cuando se establecen con el cirujano las bases de un diálogo fluido (y una confidencialidad) que será fundamental para conseguir los objetivos deseados. Debemos explicar al cirujano nuestras motivaciones, deseos y pequeñas obsesiones con total sinceridad. Es preferible dejar las cosas claras desde el inicio a frustrarse una vez realizada la intervención y no haber alcanzado las expectativas deseadas.
El paciente idóneo es el que reúne los siguientes requisitos:
1. Sabe perfectamente lo que desea
2. Tiene un fuerte concepto de su imagen
3. Comprende muy bien las expectativas del cambio
Por el contrario los pacientes no candidatos a la cirugía se pueden agrupar en:
1. Pacientes en crisis. Son personas que intentan suplir sus problemas a través de la cirugía (atribuyen sus fracasos a un defecto físico)
2. Pacientes con expectativas irreales. Desean equiparar alguna parte de su cuerpo con la de un personaje famoso, modelo o artista porque creen que de esa forma conseguirán su mismo estilo de vida
3. Pacientes imposibles de satisfacer. Son aquellos que consultan a un cirujano tras otro buscando oír aquello que quieren escuchar
4. Pacientes obsesionados por un pequeño defecto. Piensan que una vez solucionado el defecto, su vida será ideal. Suelen ser perfeccionistas y exigen resultados precisos, a menudo imposibles de conseguir
5. Pacientes con problemas mentales. Son igualmente no aptos para una intervención de estas características
